31 octubre, 2016 13:01

Alarmante: Chajarí zona de tránsito y ablande en la trata de personas

Por Marisa Domínguez

Resulta difícil de asimilar la idea que un ser humano pueda comprarse y venderse como una mercancía, que un cuerpo pueda ser cosificable, que en nuestra ciudad puedan operar redes de trata de personas. Sin embargo la trata es una problemática existente y una de las formas de violencia de género que se da más cerca de lo que uno imagina.

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¿Por qué Chajarí puede ser la ciudad elegida para el tráfico ilegal de personas? ¿Cómo operan los grupos que se dedican a ello? ¿Qué resguardo debemos tener como sociedad? ¿A qué le llamamos zonas de ablande? La trata de personas: ¿Se limita solo a los jóvenes? ¿Distingue clases sociales?

Estas son algunas de las preguntas que contestaron Daniela García, Julia y Victoria Paiz, quienes forman parte del Colectivo de Género de Concordia; tras su paso por el programa El Espejo, el pasado sábado 29 de octubre.

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El Colectivo de Género es un grupo dedicado al acompañamiento, concientización y sensibilización de todos los tipos de violencia de género. Teniendo como fin “hacer visible lo invisible, en cuanto a esta problemática se trate”, definió Daniela García.

La visita de las integrantes del Colectivo, despertó las opiniones más diversas y los debates más profundos en cuanto a temáticas como la trata de personas, la legalización del aborto, la violencia en el noviazgo, en el matrimonio, en la familia donde se establecen lazos de respeto patriarcal potenciado, etc.

A partir de allí, se pudo conocer que en cuanto a trata de personas se refiere, los números y estadísticas actuales indician que en nuestra zona este tema es muy preocupante. “Por eso es necesario que tomemos conciencia dónde estamos ubicados, dónde vivimos geográficamente. Tanto Chajarí como Concordia tiene rutas de acceso nacionales e internacionales, lo que nos lleva a decir que son zonas de tránsito”, sostuvo García.

“Chajarí funciona como zona de ablande, esto es, lugar y momento donde se produce la captación de la personas para su posterior traslado”, subrayó Daniela García. Las zonas de ablandes han ido mutado con el mismo desarrollo tecnológico y social. “Por ejemplo, hoy por hoy las redes social se han vuelto una herramienta fundamental para ejercer la captación por medio del engaño hacia una persona que en un determinado grado de vulnerabilidad puede llegar a dar datos y efectuar encuentros –que es la meta final del captador-, ya que una vez que esto se produce estaremos dentro de la red de trata. De allí la importancia de enseñarles a nuestros jóvenes sobre el uso y el mal uso de la redes sociales, como forma de prevención”, explicó Daniela.

Claramente, los grupos de trata no distinguen edades, clases sociales, momentos del día, ni género. Sin embargo datos estadísticos oficiales reflejan que más del 80% de las víctimas, son mujeres.

“Por lo general estos grupos operan trabajando sobre los grados de vulnerabilidad, es decir, si la necesidad es económica se ofrece un puesto de trabajo; si la necesidad es afectiva ofrecen cariño y comprensión; si la necesidad es de autoestima ofrecen la confianza necesaria y sobre todo algo que siempre está presente es la manipulación psicológica”, precisó García.

“Estas personas trabajan de forma rápida y astuta ya que visualizan la vulnerabilidad pero también miden los peligros para no ser descubiertos, por eso van mutando desde la captación en la calle, en la puerta de las escuelas, en los clubs, juntándolas como promotoras, a través de las redes sociales, con los celulares, etc. Ya que la red es una estructura bien armada que se mueve por todos lados”, subrayó Julia.

Al mismo tiempo, las redes de trata “continúan funcionando y fortaleciéndose por la misma cosificación que le damos al cuerpo de la mujer, exponiéndolas a trabajar y promocionar un producto o un local bailable donde su cuerpo es el objeto de atracción y muestra. Lamentablemente la gente lo tiene naturalizado y no dice nada, pero no debería ser así, ya que justamente se trata de hacer visible lo invisible para que las cosas no pasen a mayores y luego no debamos lamentar”, enfatizó García. En este punto, “la opinión publica mucho influye porque todo se banaliza y se invisibiliza ante nuestro ojos, permitiendo que los peligros mayores crezcan”, lamentó Victoria Paiz.

Como dato sumamente alarmante que debemos conocer como sociedad, Daniela García comentó que “el tema de la trata maneja 32 millones de dólares por año, tenemos 12 mil millones de personas víctimas de trata. Es el tercer negocio más rentable de todo el mundo ya que además donde hablamos de trata también hablamos de drogas y armas, los tres negocios más millonarios que sostienen a estas redes. Este es un negocio que no conoce fronteras ni limites, que desconoce las políticas de estados y que en términos económico sabemos que el entregador recibe 150 mil pesos por cada chica que entrega”.

Para finalizar, la entrevistada remarcó que tras la trata “se explota a la mujer sexualmente, dándose origen al regenteo y la prostitución. Por eso nosotras coincidimos en pensar que la prostitución no es un trabajo, porque es una de la más cruel manera de violentar a la mujer y a su cuerpo”.

La trata de personas es un peligro latente en nuestros días, que ya no se limita a las grandes urbes y que atañe a cualquier sector social, por lo que la lucha para combatir este flagelo y lograr que deje de ser rentable, debe ser diaria y comenzar por nosotros como sociedad.